¿Qué es esto?
Una mesa de rol por internet para jugar con tus amigos. La diferencia está en de dónde salen las reglas: de tu manual. Quien dirige sube el PDF del libro que ya tiene, y la mesa se monta con lo que dice ese libro.
En las mesas virtuales que existen, cada juego necesita que alguien haya programado un módulo para él. Si el tuyo es uno de los populares, funcionan muy bien. Si no lo es, te dan una hoja en blanco y unos dados, y el resto lo pones tú a mano. Aquí no hay un módulo por juego: hay un lector.
¿Cómo empieza una mesa?
Subes el manual
En PDF, el mismo libro que ya tienes. Si es un escaneo sin texto dentro, se lee igual, y se te dice que se ha leído así.
Te enseña lo que ha entendido
Con qué dados se tira, cuándo se acierta, cómo se miden las distancias, cómo se llama en tu juego quien dirige. En las palabras de tu manual. Si algo está mal, lo corriges ahí mismo.
Os sentáis a jugar
Fichas, dados que ruedan a la vista de todos, mapa a escala, inventario y la memoria de lo que pasó en cada sesión.
¿Quién dirige?
Se elige al crear la partida, y se puede cambiar después. No hay una opción puesta de antemano porque no hay una que sea la normal.
- Dirige una persona. La de siempre, con la mesa delante. La IA hace de ayudante: lleva las cuentas, se acuerda de todo y propone cuando se le pide.
- No hay Master humano y dirige la IA. Y aun así decides cuánto interviene, desde no hacer nada hasta dirigir la mesa entera: que te ayude a escribir, que proponga y puedas pararla antes de que salga, o que narre sola.
Sin Master humano sigue habiendo alguien que abre la partida y paga lo que consume. Que no dirija una persona no quiere decir que no haya nadie detrás.
Lo que tu manual no dice, no se inventa
Es lo más raro de contar y lo que más se nota jugando. Si tu manual no explica cómo se miden las distancias, no se dibuja una regla en el mapa. Si no dice cómo se resuelve una acción, la mesa pregunta en vez de tirar un d20 porque sí.
Un hueco relleno con un valor razonable no da un error por ningún lado: da una partida que parece correcta y no lo es. Y eso se descubre en la tercera sesión, cuando ya llevas tres sesiones jugando otro juego.
Lo que esto no hace
- No es una biblioteca. El manual que subes es una copia de trabajo del libro que ya tienes, y vive mientras esa mesa juega: a los noventa días sin jugar, el texto se destruye. La campaña se queda entera —los personajes, lo que pasó, el perfil del juego—; lo único que pierde es poder citar el libro, y se recupera arrastrando otra vez el PDF.
- No presta libros. No hay un índice para leerse el manual de otro. La referencia —libro y página— la ve toda la mesa; el párrafo lo ve quien dirige, y sólo cuando lo pide.
- No compite en tapetes. Hay mesas virtuales con iluminación dinámica, bibliotecas de arte y años de complementos. El mapa de aquí tiene que estar correcto y a escala. No pretende ser el mejor del mercado.
Lo que cuesta
Al crear la cuenta tienes tokens de bienvenida y hasta tres campañas. Cada turno que narra la IA cuesta dinero de verdad en el momento en que se escribe, y por eso se paga con tokens en vez de con una tarifa plana.
Lo que no gasta nada: las fichas, el mapa, los dados, el inventario y la memoria de la campaña.
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